viernes, 1 de junio de 2007

Mirada de pena


Miraba a un joven calvo escribir su nombre en una de las paredes blancas y sucias de aquel pasillo con ventanas rotas y techo rajado. Se le veía enclenque, pálido y taciturno. Aún no me explico por qué, pero se encontraba solo.
Tras abrirse una puerta, mi novia y su madre se fueron acercando con un andar fúnebre. Me hallaba aturdido y no lo podía disimular aun sabiendo lo importante que era mostrarme como un fuerte apoyo. El silencio era de una naturaleza ajena a este mundo. Nos abrazamos con un amor intenso con el que intentamos consolarnos y reprimir nuestra impotencia. Con la voz quebrada ella me dijo al oído: Se me va a caer el pelo...
Me quedé sin aliento. Sentí mi voluntad gritar con angustia y enojo. Movido por una doliente ansiedad cerré mis ojos apretando los párpados, y al abrirlos mientras ella lloraba sin encontrar consuelo en mis brazos, volví la vista hacia el joven calvo para saber si nos estaba observando. Ya no estaba allí.

3 comentarios:

Paulo Hernandez dijo...

sin decir mucho lo dice todo, es como sie el cuento fuera mudo pero pudiera expresarse por virtudes ajenas a las comunes

Felipe Pardo dijo...

vaya vaya hombre que tus cuentos estan por todo internet, como haces? y sin de perder la altura y el nivel? os felicito

Andrés Fabián Valdés dijo...

Hola cómo están? Los invito a darle "Me gusta" a mi página en Facebook:
https://www.facebook.com/ndresfabianvaldes/?fref=ts

Allí van a encontrar cuentos breves y poesías que quizás les puedan interesar. Gracias
Andrés Fabián Valdés