domingo, 2 de octubre de 2016

Extraña reverberación


Con una urgencia acorde a las circunstancias que se presentaban, estudió la transparencia del líquido que la botella contenía, y sintiéndose convencido, más por una sed desesperante que por su propio juicio, bebió el agua; pero supo ya tarde, al saborearla, que había sido adulterada con el veneno. Se dirigió apresurado hacia el espejo del baño y una vez parado en frente no encontró su imagen. Sufriendo una violenta turbación lo arrancó de la pared y lo arrojó hacia el suelo despedazándolo. Completamente alienado subió por las escaleras hasta el dormitorio y tampoco se pudo ver en el espejo que colgaba a un lado de la cama. Lo lanzó por la ventana y los pedazos de vidrio se desparramaron al chocar contra las lozas del patio trasero. Bajó corriendo hasta el comedor y se detuvo frente al espejo de la entrada. Vio allí su reflejo, era exacto, como si nunca se hubiera fugado, una figura delgada y un semblante aterrado. En pocos segundos se sintió tranquilo y recobró el aliento; le daba gusto verse. Entonces la imagen de su reflejo lo tomó por el cuello y extrangulándolo se lo llevó al interior del espejo.

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